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domingo, 23 de diciembre de 2018


(Que la ley y la educación, en nuestras sociedades,
 destierren a los hombres violentos y agresivos
que destruyen la vida de muchas mujeres...)


JACARANDÁ

Bajo la penumbra de la luna ciega,
se restalla mi frágil carne enamorada,
sorna de puños que sonríen con sangre,
Iris me dejo una manzana discordante,
y su palabra: "kallisti", para la más hermosa,
y el aura de mis ojos numinosos se amorata,
cuarenta latigazos a la ternura de mi piel,
se hace una cárcel infinita en mis labios,
bermellón de todas las palabras desolladas.
Me han abierto todas las tumbas del pánico,
cada día me maquillo la angustia de la pasión,
sonrío morada al vecindario sordo y amable,
con el amor dislocado, astillado, desgarrado.
Nunca me dijeron que me sellarían la mirada,
los labios, la vida, con tanto amor indefinido.
Desde la luna, lentamente, con la lágrima por camino,
la procesión del silencio vaga por la ciénaga del abismo,
con sus cabellos mudos que esconden los rostros deformados.
El sol ya no sabe como amanecer, el silencio de su luz,
oculta el desamparo que sangra la piedad de la luna.
Soy una mujer en el universo, y mi fragancia sabe a martirio.

JMGU

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