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lunes, 24 de diciembre de 2018

Después de vivir muerto, y morir muerto,
en alta mar, y desnudo de confines,
entre un cortejo de hipocampos,
y fútiles lamentos de hastío amargo,
al final, una lápida para olvidar.
La sangre, la ceniza, algo, bagatelas,
momentum: aparecer, vivir, morir.
Las golondrinas llevan mi mensaje,
y mi nombre hacia lo indefinido.

Siempre la pleamar de mis anhelos,
arrastraban esperanzas en mi piel,
a una fruición cálida de eternidad,
buscando el horizonte de cielo y tierra,
esa línea misteriosa, allí, esperándola.
!Que deseos de Dios latían¡
jubilosos delfines saltando,
en aquel océano de plenitud.
Pero, giré la mirada, y el otoño,
hizo morada cruel en la duda.
Mi árbol de la vida se desgarro,
fue durmiéndose en mustia soledad.

Después de vivir muerto, y morir muerto,
en alta mar, y desnudo de confines,
entre un cortejo de hipocampos,
fútiles lamentos de hastío amargo,
al final, una lápida para olvidar.
La sangre, la ceniza, algo, bagatelas,
momentum: aparecer, vivir, morir.
Las golondrinas llevan mi mensaje,
y mi nombre hacia lo indefinido.

JMGU

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