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viernes, 21 de diciembre de 2018

Ayer la soledad era una celda en el eremitorio,
Ayer la soledad era un libro, el silencio y yo,
Ayer y siempre, la soledad se retuerce sobre sí misma,
Ayer la soledad era un café negro, un libro desarreglado,
y una tensa tertulia de humo entre discursos de avispero.
Ayer la soledad fue ilustración, duda y revolución,
ciencia y desesperación, guerras hostiles de poder,
Ayer la soledad era mirarte y nunca encontrarte,
Ayer la soledad se escribía en un otoño de escalofríos.
Pero Hoy la soledad es un café rugoso, de tenue luz sin humo,
lanzando el esparavel de tu propia tecnosoledad, no hay nadie,
sólo penumbras en el páramo de las ficciones, muñecos falsos de lo virtual,
emoticonos estúpidos de las emociones intentando ser amados por nadie.
huimos infinitamente aterrados hacia la cueva de Dicteon,
porque nos persigue siempre la soledad que nos devora,
aunque nos amen, aunque nos amen desde la carne,
somos hoy tecnosoledad en la colmena de los anónimos.

JMGU

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