Hoy me he enterrado a mi mismo,
bajo una capa de silencio y oscuridad.
Sin Dios, sin otros, sin mí, sin mundo,
me he desnudado en la tierra muda,
estar es lo único que respiro sin agonía.
Ya no tengo ningún diálogo con la vida,
me condeno a mirar oculto el rocío,
de las madrugadas junto a la luna.
Muerto, espero muerto a la muerte,
el desconsuelo surca mi sangre espesa,
muerto, espero muerto a la muerte,
y el esperpento de vuestras miradas,
se queda detrás de la puerta estrecha,
juzgando y condenando la áspera sinrazón,
de cegarse a la luminaria de la luciérnaga.
JMGU
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