Recuerdo aquellos siglos
cuando el tiempo y el espacio
eran tan absolutos como los sueños...,
cuando en Dios había esperanza
y morir era un tránsito desconocido
hacia el mas allá de toda luz.
Hoy todo es relativo, todo efímero,
agua, nieve, hielo, y vapor.
Me siento tan extraño,
oscuro vértigo azul en mis entrañas,
textura de nuestra propia vida fracasada.
Recuerdo aquellos siglos
cuando el tiempo y el espacio
eran tan absolutos como los sueños...,
cuando en Dios había esperanza
y morir era un tránsito desconocido
hacia el mas allá de toda luz.
JMGU
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