Mi corazón de sangre cenicienta,
si me pellizcas..., ágrio lodo triste,
yo siento que en mis lágrimas zurciste,
versos con tinta ocre de luz sedienta.
La cruz, ¿Qué cruz?, la muerte se asienta,
cuando despierta, yo duermo, ¿oíste?,
nadie salva de la muerte, ¡tú, existe!,
me desnudaré donde el sol calienta.
Todo relato, en la historia trenzado,
no resiste nuestra oquedad durante,
sabemos algo, amor desconsolado.
La Cruz interpretada, delirante,
hombre fracasado y divinizado,
la soledad, obediente y orante.
JMGU
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