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viernes, 8 de marzo de 2019

Lo inesperado

Cuando alguien haga sonar un anhelo,
la aldaba de mi vieja puerta olvidada,
abriré cansado, con hospitalidad,
dejaras tu cansancio con el mío,
nos sentaremos juntos a la mesa,
y en algún momento inesperado,
donde las miradas se pierden
los sentimientos enmudecen,
y las lágrimas surgen como un amanecer,
solo te pediré tu luz inesperada,
la resina de tu esperanzas firmes,
el relato hogareño de tu largo caminar,
los silenciosos surcos desaparecidos,
en tu piel encallada por el roce del amor.
Después vendrá el silencio y un crepitar,
del fuego que nos embelesa en un no saber.
Más tarde, algo nos dice que soñemos,
mañana volveremos al camino inesperado.

JMGU

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