Su delicado vuelo sutil tintineante,
va dejando una estela de grácil arcoiris,
en estos ojos desgastados de mirar,
el infierno desolado de los tristes.
Va buscando dialogar con la flor,
sus versos, el néctar de un beso,
sé que me mira y me desborda,
quiere devolverme tímida la alegría,
de su belleza que enamora silencios,
pero mi destino se desangra sin mañana,
la condena de un fracaso sin redención.
La penumbra tiñe la huida temerosa,
ella, llena de dulzura, levanta el vuelo,
quedo como una soledad frente al abismo,
una carta sin remitente, a la deriva de nadie,
mística podrida en el vertedero de Adán,
y esperar a la muerte que tienda su caridad.
JMGU
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