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domingo, 7 de octubre de 2018

Todo mi porvenir crucificado,
en barreduras de sangre polvorienta,
mi insípida sangre pulverizada,
en las basuras del tiempo estancado,
mis posibilidades, mis proyectos,
sueños de pétrea lava endurecida,
mi mañana, ciego, una ácida ironía,
un llanto lijado con el cárdeno sabor,
de hastiadas limaduras tristes.
Solo me queda vagar desnudo,
por la senda de la verdad afilada,
que me prestó la vida sin argumento,
y yo se la devuelvo exánime, acre,
ahorcado entre interrogaciones,
esperando ingenuo no morir nunca más.

JMGU

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